La isla de Sol un paraiso con playa, arena y calidez en Bolivia

Situada dentro del lago más grande del mundo, el famoso Titicaca, ubicada a más de 4000 metros de altura sobre el nivel del mar, la isla del Sol es uno de los paisajes más bellos que puede ofrecer Bolivia. Las minas de Potosí tienen una historia rica y muy importante, La Paz es bonita a pesar de los ruidos y el caos del tránsito. Pero la Isla del Sol (o isla Titicaca) es sin lugar a duda un oasis dentro del territorio boliviano.
En tiempos inmemoriales, en pleno imperio Inca, la isla era utilizada como santuario para el Dios Inti. Tanto que la isla está situada dentro del denominado Camino del Inca. Y, gracias a este pasado, presenta un paisaje hermoso debido a las antiguas terraza de cultivo, bien propias del Imperio Inca.
Pero no sólo eso ofrece la isla. En el corazón de la misma se encuentran las famosas ruinas, laberintos y pasillos eternos, hechos de piedra, que sobreviven al paso del tiempo y se mantienen intactos, tal como los pobladores incas lo construyeron en su momento. Disfrutar de la puesta del sol, espiándolo por alguna de las ventanas de las casa hecahs de piedra y barro es algo inexplicable y mágico.
Claro que cualquier visita a la Isla del Sol no sería completa sin un paseo en bote por el mismo corazón del Lago Titikaka. Si bien no se puede disfrutar de sumergirse en él por la baja temperatura del agua, por lo menos se puede recorrerlo de principio a fin en alguno de los transportes más pintorescos del lugar. La gente isleña, amable y solidaria como pocas veces vista, es la frutilla del postre de un lugar del que no dan ganas de irse. Para poder disfrutar todas las mañanas del calor del Sol, y de toda la población de la isla.

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